Vivimos en una cultura del alcohol, en donde está
perfectamente tolerado que la gente, incluso la más
joven, se emborrache de vez en cuando. En ocasiones el
hecho es tomado como un signo del paso a la edad adulta,
cuando se trata de jóvenes bebedores, y difícilmente
se concibe una fiesta, cualquiera que sea el evento, sin
la abundante presencia de bebidas alcohólicas.
Si a estas consideraciones, añadimos la publicidad
indiscriminada, la facilidad con que es posible conseguir
alcohol y la permisividad para ello, encontramos que la
abstinencia total es un objetivo poco realista, por lo
que la prevención en niños y adolescentes,
ha de ser un objetivo prioritario
- Control de la publicidad
- Restricción real del consumo de alcohol a menores
- Alternativas de ocio sin alcohol
- Limitación de horarios de los bares
- Educación para la Salud eficaz, es decir, con
incidencia en los adolescentes y jóvenes
- · Promover actitudes y estilos de vida incompatibles
con el alcohol.
- · Mensajes objetivos y no alarmistas, centrados
en las ventajas de no beber, mas que en los inconvenientes
de no hacerlo
- Manifestación de actitudes negativas con respecto
de la bebida por parte de padres y profesores.
- Información que contemple el objetivo de contrarrestar
las presiones a las que están sometidos los jóvenes
por la publicidad y los tópicos culturales.