Bebedor Social:
Personas que siempre que se encuentran en una situación
social, necesitan beber para sentirse más sueltas
y divertidas. Pueden estar sin beber, pero en reuniones
sociales no limitan el consumo de alcohol, y lo hacen hasta
sentirse "alegres".
Bebedor Fuerte: Bebedores que toman
mucha cantidad de alcohol, independientemente o no de
las comidas, y casi todos los días de la semana.
Para estos, la bebida es una parte importante de su vida,
y una fuente de placer y diversión. A pesar de
que durante el día toma mucho alcohol, no ha perdido
la capacidad de controlar cuánto y hasta cuándo
tomar, por lo que rara vez llegan a tener complicaciones
sociales, familiares o laborales. El bebedor fuerte raramente
se embriaga en momentos o lugares no adecuados, y suele
elegir cuando, donde y con quien beber.
Ebrios ocasionales: En general, son
bebedores "fuertes", que ocasionalmente buscan
embriagarse. Suelen ser grupos de "compañeros"
con los que salir a "festejar", y ya antes de
comenzar con la fiesta tienen intención de emborracharse.
Su forma de beber se relaciona con una idea de diversión,
sin que exista necesidad física.
Bebedor alcohólico: La línea
que separa a este bebedor, de los anteriores "bebedores
problema", es la pérdida de control sobre
la ingestión de alcohol. No puede elegir el momento,
ni la cantidad, ni los efectos del alcohol en su organismo.
No puede decir "basta y por tanto beberá hasta
quedar intoxicado. En este caso, y progresivamente, aparecen
los trastornos asociados al alcoholismo en todas las áreas
de su vida: Física, emocional, familiar, social
y laboral.
Como vemos es muy delgada la línea que
separa a unos bebedores de otros, y con gran facilidad,
un bebedor social, puede convertirse en alcohólico
con más rapidez de lo que él mismo puede
pensar.