LLa disponibilidad de las
bebidas alcohólicas es cada vez mayor y, necesariamente,
se produce un aumento del consumo y de las consecuencias
asociadas al mismo.
El aumento del consumo se debe principalmente a la ausencia
relativa de una política integral del Estado sobre
esta materia, así como a la promoción publicitaria
permanente del producto por diferentes medios de comunicación.
La inversión y las políticas de mercadeo tendientes
a aumentar el consumo, impulsadas por las empresas productoras
o distribuidoras de bebidas alcohólicas, no logran
ser compensadas con las que realiza el Estado
Hay una transformación en el tipo de bebida que se
consume, de manera que el aporte de la cerveza al per cápita
es mayor que el de los destilados. |
El alcohol es la droga más consumida
en nuestro entorno sociocultural y la que más problemas
sociosanitarios genera.
Es un depresor del Sistema Nervioso Central que paraliza
progresivamente el funcionamiento de los centros cerebrales
superiores, produciendo la desinhibición conductual
y emocional del sujeto. No es, pues, un estimulante como
a veces se cree; la euforia inicial que provoca se debe
a que, poco a poco, va adormeciendo los centros inhibidores
del cerebro.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) plantea:
el alcoholismo es un trastorno conductual crónico
manifestado por ingestas repetidas de alcohol, excesivas,
respecto a las normas dietéticas y sociales de la
comunidad y acaban interfiriendo la salud o las funciones
económicas y sociales del bebedor.
El alcoholismo está reconocido como enfermedad por
la Organización Mundial de la Salud y sus criterios
diagnósticos claramente definidos por la Asociación
Americana de Psiquiatría.
La prevalencia de la enfermedad alcohólica ha aumentado
alarmantemente, reduciéndose cada vez más
la edad de comienzo en la ingesta y alentando a nuevos grupos
de población: jóvenes y mujeres.
El tratamiento y la rehabilitación del enfermo alcohólico
es cada vez más difícil por la carencia de
recursos y el no reconocimiento de la enfermedad.
Con excepción de México, Brasil, Chile y Costa
Rica, los países de América Latina y Caribe
no han mostrado un interés sostenido en la conducción
de estudios sobre el consumo de alcohol.
Existen diversos instrumentos de estudio para identificar
el consumo del alcohol. La mayoría son muy sensibles
para detectar problemas avanzados de alcoholismo, pero son
menos confiables para identificar etapas incipientes del
consumo de alcohol.
En 1982 la Organización Mundial de la Salud diseñó
un instrumento de tamizaje simple llamado AUDIT (Alcohol
Use Disorder Identification Test) para identificar personas
cuyo consumo de alcohol se haya convertido en un problema
de salud, ya sea porque el consumo implique riesgos o daños
a la salud, o bien dependencia.
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