El inhalante conocido como POPPERS
está haciendo furor en distintos lugares
del mundo entre la comunidad gay. Mientras en
otros países están tratando de concientizar
a todos los que lo utilizan informando del peligro
que conlleva esta droga, en Argentina continúa
siendo "legal", ya que puede adquirirse
fácilmente.
Tanto en Estados Unidos como en
Europa la legislación prohíbe su
comercialización.
Realmente, los especialistas norteamericanos,
no se explican el incremento en el uso del poppers,
pero se está sugiriendo que el desconocimiento
que traen consigo las nuevas generaciones de gays,
es la principal causa, mientras que en Argentina
se está difundiendo rápidamente.
La carga perjudicial de este inhalante llega a
extremos tales, que puede ser un fácil
transmisor del virus del Sida, debido al descontrol
que adquiere la persona bajo sus efectos.
El poppers es nitrato amílico, isobutílico
o butílico. En un principio, el nitrato
amílico era utilizado para tratar un problema
cardiovascular conocido como angina de pecho.
Actualmente, esta droga está compuesta
de nitrato butílico, que es una sustancia
bastante similar a la anterior. Sus efectos son
vasodilatadores. Cuando se inhala, los vasos sanguíneos
se dilatan, el corazón late más
rápido y la sangre fluye hacia el cerebro,
provocando fuertes palpitaciones en la cabeza.
Sus efectos no duran más de dos minutos,
casi siempre unos segundos. El consumidor entra
en un estado de borrachera total, quedando a merced
de otras personas sin voluntad ninguna. Con el
correr de los minutos llegar a ocasionar fuertes
mareos, bajadas de tensión, palidez y vértigos,
así como un cambio de visión y punzantes
dolores de cabeza.
La utilización del poppers predomina en
el público gay masculino. En una discoteca
puede inhalarse para realzar los efectos de sustancias
psicotrópicas como el éxtasis, el
speed o el LSD. Por otro lado, también
se está llegando a la peligrosa moda de
mezclar el poppers con Viagra, lo cual multiplica
los riesgos de paro cardíaco.
A nivel sexual, sus efectos realzan
el orgasmo, la excitación y la dilatación
de los esfínteres, aunque su consecuencia
puede ser una difícil constancia de la
erección. La utilización frecuente
causa tolerancia (debe inhalar más para
obtener el mismo efecto).
El riesgo que conlleva la utilización del
poppers, con la excesiva dosis de nitratos que
supone para el organismo, es la reducción
del oxígeno sanguíneo, lo cual puede
llegar a generar la muerte, sobre todo en personas
que han llegado a tragar esta sustancia.
Asimismo, se puede llegar a sufrir de grandes
irritaciones alrededor de los labios, mejillas
y sobre todo en la nariz por la exposición
directa al nitrito.
La mortalidad se eleva al cuadrado en personas
con problemas de anemia, glaucoma o propensos
a enfermedades cardiovasculares.
El poppers es una de las sustancias más
inflamables que existen, y a la mínima
chispa de cigarrillos, encendedores, etc, puede
llegar a provocar un incendio rápidamente.
El líquido se presenta en pequeñas
botellitas de cristal, ya que es bastante corrosivo
hacia el plástico, se volatiliza rápidamente,
de hecho un pote que no se use frecuentemente,
se evapora en cortos periodos de tiempo.
Nota: Agradecemos a Drug Enforcement Administration
y a NIDA por el valioso aporte
Claudio Izaguirre
Presidente
Asociación Antidrogas de la República
Argentina
Delegado por Argentina ante la Drug Watch International
Estados Unidos 1312 Capital Federal - 4942-1789
y 155 132 8916