En la vida del adictos las drogas
no tienen categorías de nocividad, no tiene
importancia cual utiliza, sino el efecto que estas
producen en él.
El alcohol es metabolizado de
una manera diferente en el adicto, que no puede
parar de consumir, una vez ingerido el primer
trago. Las recaídas en la rehabilitación
de drogas, son producidas por drogas que supuestamente
“dañan menos” como el alcohol
y la marihuana.
Cuando un médico soslaya
estos conceptos, está condenando a muerte
a su tutelado; pero mayor es el daño cuando
pone como causas reales del consumo, los pretextos
que el adicto utiliza como excusa para la próxima
dosis.
“No tiene paz” fue
una de las frases elegidas por CAHE para defender
el consumo del que “alquila su servicio
de salud”, ignorando deliberadamente que
las cuestiones foráneas nada tienen que
ver con la recaída en el adicto.
Según REUTER el Dr. CAHE
dijo que el paciente “estaba bastante mal
anímicamente por problemas familiares que
no voy a considerar, tenía cosas importantes
que no podía manejar y eso lo había
llevado a estar depresivo”. Pero quienes
conocemos perfectamente el tema adicciones, sabemos
que el adicto no consume porque tiene problemas,
sino que en realidad TIENE PROBLEMAS PORQUE CONSUME.
Lo que saca al adicto del consumo
no es la mano de un doctor, sino que el cambio
integral de su estilo de vida y la aceptación
de las consecuencias producidas por su consumo.
La formula es: aceptación
de la enfermedad como propia de la persona, aceptación
de un poder superior; reconocer, admitir y corregir
los defectos de carácter. El cambio es
interno y nada tiene que ver lo que hacen o dejan
de hacer otras personas.
El adicto pretende, como un niño,
acomodar el mundo a sus deseos; si un médico
se lo incentiva la fórmula es letal.
Las universidades deberían
ahondar profundamente en estos temas y preparar
a los profesionales para estar frente a un adicto
y su complejidad de pensamiento.
30-03-2007
Claudio Izaguirre
Presidente
Asociación Antidrogas de la República
Argentina
Delegado por Argentina ante la Drug Watch International
Estados Unidos 1312 Capital Federal - 4942-1789
y 155 132 8916