DESPENALIZACIÓN DEL
CONSUMO DE MARIHUANA
Es de público conocimiento, que
Porque: ¿quién puede graduar el
“consumo personal”?; ¿es una dosis o son muchas de acuerdo a la posición del
adicto en la “carrera” de su autodestrucción? Por eso, si usualmente los
tratantes de estos casos son profesionales psiquiatras, llama la atención que
no se los haya consultado ni a título personal, ni Institucional; aunque
sepamos que habitamos un país donde la
falta de lógica o la coexistencia de lógicas contradictorias son presencias
lamentablemente habituales, por no decir cotidianas.
No se ha evaluado
tampoco, qué pasa con la “narcodelincuencia”, donde una sola de esas dosis
“despenalizadas” puede “gatillar” una o más muertes, rotos los frenos de
continencias mínimas. Por otro lado, una dosis de consumo personal de “ácido,
marihuana, heroína, cocaína, de “paco”, de crack”, etc. ¿son equivalentes?
Jamás, al menos en la capacidad de daño para sí o para terceros que conllevan.
Los “narcotraficantes”, por otro lado,
suponemos que muy agradecidos ante un Estado, que con medidas improvisadas
incremente el “mercado” de usuarios que se animarán seguramente más, ante el
permiso o la legalización que obrará como una suerte de estímulo a la
producción, tránsito y consumo, bajo la forma de un círculo vicioso ampliado.
¡Ojalá,
En Oriente se ha dicho que: “el aleteo
de una mariposa puede provocar un terremoto en otro lugar de este mundo”.
¡Ojalá, el “liberado” o despenalizado vuelo de las mariposas del consumo
personal de drogas, no genere un terremoto en nuestra frágil estructura de
salud pública, sostenida con alfileres y donde no abunda, por no decir que casi
no hay, Centros de Atención al Adicto, cuya población viene creciendo
desmesuradamente a la sombra de falencias Institucionales diversas; y que nos animamos a aventurar que
crecerá aún más si se legaliza la transgresión para sujetos (los adictos) con
severos déficits legales.
Por favor, tengan a bien recurrir a la
cordura que aún no se alejó totalmente de estas tierras nuestras, y asesorarse
por profesionales idóneos, formados por y para atender estos cuadros que le
disguste a quien le disguste son esencialmente psiquiátricos y
psicopatológicos, aunque también sean sociopatías, patologías culturales.
Despenalizar el consumo quitará del camino una piedra más en el camino de la
autodestrucción de cada drogodependiente y de la sociedad en la que vive.
Hay que tener en cuenta que el
drogadicto no es un delincuente, es un enfermo mental.
Lic. Gabriel Espiño
DNI 8.629.001